
Sobre un fondo partido entre gris pizarra y ocre profundo, una llama roja y una forma amarilla ondulante se encuentran como dos cuerpos que se abrazan. El verbo francés embrasser lleva aquí toda su ambigüedad: abrazar y besar, sostener y tocar. El trabajo al pastel deja ver la fibra del papel, acentuando la calidez de este encuentro silencioso entre dos colores vivos.